Aloe vera sobre el rostro

La piel del rostro es una de la zonas de nuestro cuerpo que permanece en contacto continuo con el exterior y por lo tanto es la zona más desgastada, ajada y bombardeada continuamente por los agentes externos y sus agresiones. El uso del aloe vera puede reducir estos efectos en nuestro rostro a través de la regulación del ph, nutrición, acción bactericida y propiedades astringentes.

El aloe vera limpia los poros, elimina las células muertas y acumulación de productos de deshecho, permite el libre intercambio de humedad hacia el interior y hacia el exterior, evitando la retención de líquidos en la piel y las odiosas bolsas en los ojos que no son otra cosa que retención de líquidos en la zona debajo de los ojos.

Con el uso adecuado del aloe, la piel mantiene un nivel adecuado de grasa, no pierde brillo, se evita la formación de caspa en el cuero cabelludo y el exceso de acumulación de grasa que puede degenerar en dermatitis o seborrea.

La nutrición de la piel se lleva a cabo por la absorción de vitaminas y polisacáridos presentes en el gel del aloe vera que estimula la producción de nuevas células epiteliales eliminándose también las células viejas, tonifica las células musculares elásticas y las células de colágeno, evitando el resquebrajamiento de la piel que causa arrugas y patas de gallo.

Su acción bactericida hace que las células sanas resistan el embate de los agentes agresivos externos y por último su astringente le brinda a la piel del rostro una rápida frescura después del afeitado y una acción descontaminante a los efectos del maquillaje. Su efecto mas visible son las alteraciones del PH que evita la obturación de los poros de la piel y la correcta nutrición en sus intercambios hídricos con el exterior.

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